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La transferencia embrionaria
es una herramienta biotecnológica con
la que contamos, que nos permite multiplicar
en menor tiempo aquellos animales
con aptitudes deportivas o genética superiores.
Las ventajas más importantes de esta
técnica son:
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º
la de lograr una o varias preñeces en una
misma temporada de tu mejor yegua. |
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º
obtener potrillos de yeguas donantes sin que
éstas interrumpan su actividad deportiva |
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º
utilizar distintos padrillos con una misma donante
incluso en una misma temporada y
así poder seleccionar la mejor combinación
para esa yegua. |
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º
Lograr descendencia de potrancas (a partir de
los dos años de edad) que sean interesantes
por su genética o de yeguas viejas subfértiles
que tengan dificultades para llevar la gestación
a término. |
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El proceso de la transferencia embrionaria
comienza con la
inseminación de la yegua donante
(la que “dona” el embrión),
que es monitoreada diariamente por ultrasonido
(ecografía) para establecer
el día exacto de ovulación
(el día que el óvulo es liberado
del ovario).
Al mismo tiempo, las yeguas receptoras (las
que potencialmente recibirán el embrión)
son también monitoreadas por ultrasonido
para determinar cual de todas tiene la mayor
sincronía con la ovulación de
la yegua donante.
Siete días después del día
de la ovulación se realiza un
lavaje del útero de la yegua donante
con medios adecuados para minimizar el stress
del embrión. El medio utilizado una vez
recuperado del útero pasa por un filtro
especialmente diseñado para aislar el
embrión. Este es llevado al laboratorio
y se procede a la búsqueda
del embrión bajo una lupa microscópica.
Un embrión de 7 días mide aproximadamente
¼ a ¾ mm.
Una vez encontrado
el embrión es rápidamente transferido
a la yegua receptora elegida.
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